Huskini

Twitter: @Huskini

Y recordar.. ese miedo tuyo que tanto me gustaba.

RECETA PARA MEJORAR.

“Repetir a menudo estas tres frases:
1) LA FELICIDAD NO EXISTE
2) EL AMOR ES IMPOSIBLE
3) NADA ES GRAVE”.

Me reconforta saber, que después de tanto tiempo, sigo pensando en ti (sin que duelas).

Feel ma’ pain.

Sufro de ti, de tu indiferencia. O tal vez sufra de tu afecto. No sé. Algo duele, y ni los vicios que cualquier hombre gusta, curan esto. Que qué es. Le pregunto a mi ego. Y el hijo de puta solo me dice, que no debes de ser tú, aunque lo seas.

Ella es, por eso estoy

Amo ese péndulo entre la mujer huracán que escandaliza portales

y la que se sonroja si le dices que es más bonita que la noche.
Su trazado en semicírculo marca el ritmo de mis deseos como versos,
mis erecciones a deshora, y niega el breve tiempo de los mortales.

Ella no sabe que brilla más que cualquier estrella de neón o gelatina,
que sus gemidos amenazan mi timón como un orfeón de sirenas,
que por verla feliz me marcharía, y para hacerla feliz, permanezco.
Que celebro su existencia como la de la luna, cuando la luna me mira.

Guarda en su cuello el secreto de las noches que se doblan como espigas,
en los pechos, las joyas gemelas de la corona de la más plebeya dinastía,
tiene talle de princesa, bebe como un marino ruso, y ama como la vida.

Ella va a incendiar su mundo, sin querer, un martes a mediodía,
porque está hecha de un fuego que la asusta y la encandila.
Y yo estaré cerca, para encenderle con besos las cerillas.

A veces siento
la sucia tentación de enjaular sus maravillas.
Pero aunque pudiera ,
no lo haría:
ella es libre, feliz,
y un poco mía.

Ella sólo le tiene miedo al miedo, y hasta el miedo la amaría.

http://www.youtube.com/watch?v=G6d0ywwLdn4

Siento, de corazón, no cumplir con tus expectativas.

I

Era una noche como hoy. Aunque sin lluvia. No recuerdo si de domingo. Fría.
Estaba todo organizado. Amigos, alcohol, chicas. No parecía que se iba a dar mal la noche. Salimos de mi casa, un amigo y yo, y rápidamente nos montamos en el coche y fuimos a una casa a recoger más alcohol.
De que llegamos se lo habían llevado, nunca supimos quien, pero el alcohol ya estaba en la fiesta. Salimos de la casa con el fin de llegar lo antes posible. No tardamos casi nada.
Llegamos allí, estaba todo el mundo, pero faltaban los hielos. Lo cual no me preocupó. Me puse a hablar con la gente, a hacer un poco el tonto. Lo normal. Al rato llegaron con el hielo, y todo el mundo se atiró. Yo esperé. Llené mi vaso de vino, acompañado de muy poca Coca Cola, quería beber, me daba igual esa noche. Empecé a beber, no tardé en acabármelo. Y fui a por más. Era consciente de que tenía que parar, pero no quería. Me senté en un sofá. No había nadie en la misma habitación que yo, aunque por la puerta, entró ella, y se sentó a mi lado. Iba ebrio y solo recuerdo su pregunta “¿Qué, cómo vas?”, y que hablamos un poco. Ella salió fuera, y entraron unos amigos. Uno me dijo que fuese a por ella, y yo tenía el cubata a medias. No sabía ni dónde estaba. Salí y ví a todo el mundo, y a ella. Nos cogieron, nos alejaron y nos dejaron solos. Sin darme cuenta pasé de un sofá a una silla, y ahora acompañado. Veía la Luna a través de un arbol que había en medio. No miraba a ella y miraba a la Luna. Cuando me di cuenta, tenía su lengua luchando con la mía, sus labios buscando aire en los míos. Largo e intenso. Paramos. Tras haber perdido la noción del tiempo, fuimos a comer algo. Cenamos, bebimos algo mas, cogí mi sudadera, y volvimos a desaparecer. Al rato las chicas tenían que irse, y ninguna se iba sola. Bajamos por aquel camino, alumbrado por la Luna, que me seguía mirando. Hablando, dando teléfonos a quien los necesitaba y el mío propio a quien lo pedía. Era de noche, en un camino solitario, y ahí todo el mundo sonreía. Me alegraba sonreír y ver como todo el mundo lo hacía. Un largo paseo por una carretera vacía. Un buen rato en la calle, frente a una cochera, hablando más. Sonríendo más.
Mi mayor error de esa noche, fue irme de allí y volver a la fiesta. Cuando volví solo ví caras largas, de borrachos, de drogados. De gente que en su cara solo se reflejaba la tristeza, la decepción. Rápidamente hablé con el amigo con el que llegue a la fiesta y nos fuimos. A él también le fue bien. Llegué a mi casa con la mejor sensación del mundo acompañada de algo de dolor de cabeza.

La noche acabó bien. Volví a la fiesta, y fue mi error. Me tenía que haber quedado. No pensé. Luego dio igual, no influyó. Y aquí estoy, narrando lo que nos sucedió hace 365 días, a falta de unas horas.

Buscándome.

Y vuelve a ser costumbre. Lo de cansarse un sábado, esta vez de Octubre. Lo de no poder sentirte, por si pierdo lo que no hemos empezado. Lo de llegar a casa, estar al borde de la cama, mirándote los pies, sin buscarle tampoco una explicación, pensando que por qué coño has vuelto a fumar y a beber, si le prometiste que no lo volverías a hacer. Lo haces porque es una mierda. Tu vida. Las situaciones. Las sonrisas apagadas que un día brillaron por unos ojos. Te cansas de esperar. Y de que lleguen las cosas, pero no a ti. De ver como tu esfuerzo, cae en vano por dos sílabas. Mordiéndote la lengua a cada frase que te dice, con ganas de explotar, pero te reservas la rabia, no es su culpa (o sí). Reírte por gilipolleces en vez de por felicidad. Eso es tristeza. No encontrarte y sentirte hecho mierda cuando ves a los tuyos felices, porque tú no lo eres. Ser un infeliz. No importarle a nadie lo suficiente como para que te diga que no te drogues. Eso me reconcome, no importar(te)le a nadie. Que para divertirte tengas que meterte mierda, porque si no, lo que será una mierda será la noche, y si sigues así, la vida. ¿Pero qué más da? Tampoco te quedarías una madrugada conmigo. Solo por el hecho, de que no soy suficiente, y nunca lo seré.

Irónico es que me de vida lo que no me das. Como jodido estar vivo si no tengo mi cocaína sentimental.

Tal vez debería apagarme, huirte, y así consiga salvarme, pero no sé si esté dispuesto a perderte así como así, porque si me salvo sin ti, estoy perdido.

Muerto, otra vez.

Yo, que te hubiese estado escribiendo toda mi vida.

Yo, que te hubiese enseñado a olvidar, para que tu único recuerdo fuese la felicidad.

Yo, que me hubiese partido el pecho, la cara, la sonrisa… Para que la tuya siempre estuviese ahí.

Yo, que hubiese matado los monstruos más insignificantes, solo para que no te molestaran.

Yo, que después de haber buscado y buscado, encontré.

Yo, que por mucho que haga, siempre seré menos que ellos.

Yo, que me dedico a escribir en una madrugada inútil, como la Lacoste en el cuello, solo para desahogar la puta soga que me lleva persiguiendo desde hace no sé cuánto tiempo.

Yo, que mi única intención era ser feliz contigo, estoy muerto.

Si alguna vez he querido querer, era para ser querido. Y sí, me he sentido vacío 30 veces por día durante 9 meses, y hoy, el puto vacío del que me había olvidado, ha vuelto, y pretende joderme como antes.

Es por ti.

La cabeza me da golpes. El corazón me da hostias. Miro las estrellas y solo veo constelaciones que forman tu nombre. Culpa de esas tres estrellas que me hacen desvariar. Viajo en coche, viajo en sueños, viajo… Y no es contigo, y echo de menos lo que nunca tuve.

Es por ti, por quien me siento así. Por quien me emborracho, por quien me como por dentro, creando algo, que algún día explotará. Sabiendo lo que siento, lo que sientes, y lo que sentimos. Queriendo recordar lo que sucedió, arrepintiéndome cada instante de lo que hice, que no tuvo sentido.

Es por ti, por quien me moriría sin pensarlo dos veces para perderme en un cielo inexistente, creando nebulosas mentales, preciosas, pero inexplorables. Un cielo verde, con satélites en forma de lunas marrones. Deseando llegar al mar de tus dientes, para poder relajarme allí.

Y es a ti, a quién le diría mis mejores versos, en mis peores momentos, para que fuesen más perfectos, que al menos te llegasen a la suela de esos zapatitos de princesa atrevida que usas.

Pero al fin y al cabo, esto, que no tiene ninguna coherencia emocional, lo escribo para que alguien sepa como eres, aunque con saberlo yo, me basta.

Change

Así es. Otra vez escribiendo letras. Letras muertas, sin esperanza, pero letras que están ahí. Son como un yonki, la gente prefiere estar lejos de él, pero está ahí, y no se puede hacer nada. Así están mis sentimientos. Adictos a una droga prohibida, y que no pueden consumir. Resentidos porque lo que les calmaba no está. Ni estará ya. En rehabilitación, en una cama, condenándome a mí. Por su culpa. Odiando cada instante que necesito la droga. Por culpa de unos sentimientos que ni tenía. Una adicción que no tenía. Ni que necesitaba (tal vez sí, pero prefiero creer que no). Deseando que llegase Septiembre, y al final lo único que ha provocado a sido un vacío, que los he tenido peores, pero otro vacío. Pensando en una boca cada mañana, cada tarde, cada noche. Buscando el cambio. Buscando ser(te) ideal. Pensando en que ya es imposible. En que lo que quiero solo pasa en películas, y mierda, esto solo es una historia que la narro yo, que si no, ni eso. Y es deprimente que lo que más has querido, no te consienta hacerlo. Que no puedas demostrarlo. Que no merezca la pena buscar una sonrisa, porque no la hay. Es inexistente, como mis ganas de otra ahora. Y solo conozco una persona que me entiende. Y yo la entiendo. Y podríamos llorar y drogarnos juntos, pero no. Buscando el cambio dónde encontré la motivación. 

¿Existes? ¿Estás ahí?

Ahí estás tú. En tu vida, en tu universo. Paralelo al mío. Sin uniones ni intersecciones. No hay, y dudo que haya algo que los una. Tiempo, esperanza. Dos razones para confiar en algo imposible. Sueños. Que están para cumplirse, pero, ¿se cumplen? Te pienso y no te conozco. Te he visto y no sé como eres. ¿Dónde estás? ¿A qué esperas para venir a salvarme? ¿No te das cuenta de que estoy jodido y te necesito? Quiero conocerte. Ver si tus ojos son marrones, verdes, azules… Ver si tus labios son tan perfectos como los imagino. Verte, sentirte, comerte, que me comas… Ojalá pudiera viajar a ese universo, no muy lejano, supongo, y poder enredar mis dedos en tu pelo, mientras muerdo tu sonrisa. Caminar descalzos por aquella playa helada, que en vez de arena tiene nieve, que en vez de agua tiene hielo. Frío en verano. Los labios con grietas y que sigan siendo perfectos.

Y ya paro de imaginarte, no me quiero enamorar de ti si no existes.

No sé si lo sé.

Sé, que unas letras de madrugada, solo son eso, unas letras. Sé, que estas letras, quién sabe si leídas por quién debe leerlas, solo serán un reflejo de mi alma ebria de recuerdos. Sé que mi corazón, roto en nueve partes, solo se puede recomponer de una forma. Sé, que después de tanto tiempo, he olvidado tu mirada clavada en mis ojos, he olvidado el sabor de tu labio inferior entre mis dientes, he olvidado cuando sonreías, cuando te hacía feliz. Sé, que ya todo eso no sucederá más. Sé, y soy consciente, que un hombre como yo, no está hecho para una mujer como tú. Que tu camino se va hacia un lado, y el mío sigue hacia el otro, aunque ahora está lleno de piedras, y no se puede caminar bien sobre él. Lo que no sé, es que hago dedicándote estas letras, a las 4 y media de una madrugada cualquiera, si supuestamente está todo terminado. Sé, que lo escribo por algo, pero no sé el por qué.

Si fuera por él.

“Una vez me preguntaron, que qué haría uno de mis hermanos por la mujer que él quiere, y yo tuve que responder a esa pregunta con un poema. Se llama ‘Si fuera por él’.

Sé que habría dejado el café, solo, con hielo, por un poco de tu tiempo, a solas, contigo.

Sé que habría curado tus heridas, con la lengua, con sus dedos y sus versos hilvanados de ida y vuelta.

Sé que habría inventado un mundo donde juntos no hay distancia, y cada despertar es un milagro aunque sea en habitaciones separadas, como dos planetas que esperan a estar alineados para verse.

Sé que habría escalado hasta tu ventana, porque ya lo he visto hacerlo otras veces sin motivo, y ahora sé de qué van todos esos argumentos y todo ese papeleo para construir contigo las mejores noches o ser la bengala que te ilumine a lo lejos, cuando no puedas hacer luz. Fuego al chocar su piel contra la tuya.

Sé muy bien que habría dejado el whisky, solo, con hielo, por beberlo directamente desde tu pubis, al caer desde tu cuello.

Como sé de qué van todos esos miedos suyos, y la forma en que una palabra tuya basta para salvarle de esos infiernos que tan bien me conozco.

Joder, si fuera por él, te perseguiría como el sol a la luna desafiando a las leyes del universo hasta fundirse contigo para siempre.

Y tendrías que ver como viene y me dice en nuestro idioma que ya no, que ya no le valen las estrellas, que todas las malditas estrellas llevan tu nombre, sus favoritos, que las ha intentado atrapar todas como quien conserva un sonido en un bote de cristal. Tus suspiros.

Sé que él está coleccionando hasta la forma de tu risa para hacer un doctorado sobre esa medicina natural, y sé que está haciendo experiencia en el extranjero:

ser un soplo de aire fresco, ser la brisa que se cuela entre tus manos, que acaricia tus mejillas, pero ser en definitiva el lobo que espera a los pies de tu cama y bebe vientos por ti.

Y ser también real, como ese momento en el que leas estas letras y que sepas que si fuera por él, podría, para empezar, haber escrito versos mejores que estos o dar su vida por tus huesos.

Y aún entonces, sé que seguiría desafiando esas leyes del universo, porque también lo he visto hacerlo otras veces, pero esta vez renacer aullando a la luna, y que en secreto, la luna lleve tu nombre.”

http://www.youtube.com/watch?v=22l2OksZCZ8&feature=youtu.be

Camino a casa

Chica misteriosa, en mi tranquilidad te encuentro. Te miro, pero no te veo la cara. Sigo andando, detrás de ti. No te logro reconocer, te miro, miro tu culo. Es familiar, pero tú no ¿Quién es esa? Me pregunto conforme veo que te alejas. No sé nada. Giro la esquina y ya no hay nada, nadie, una calle demasiado larga para que hayas podido girar antes de que yo llegara. Ya no hay nada, no sé que hacer. En mi camino te encuentro, y te sigo, a ver donde me llevas, y te esfumas. Desapareces. No me ha dado tiempo ni a conocer tu rostro. Ni a mirarte. Se me ha ido la hora, y esté no era el camino por donde yo iba, y no sé dónde estoy. Ni puedo ir atrás para seguir como si nada, te he visto; ni puedo seguir hacia delante, no sé dónde estás ¿Que hago yo? Solo salí a dar una vuelta, por un par de calles oscuras y otra con una farola que cada vez me parece que ilumina menos. Y no encuentro el camino a casa, estoy perdido entre el canto de una lechuza y unos frondosos bonitos. Quiero volver a casa, solo, con la chica misteriosa, con el canto de la lechuza resonando en mi cabeza. Me da igual, quiero irme y ser feliz, levantarme con una sonrisa a la que mirar, misteriosa tal vez, extraña probablemente, pero una sonrisa que se mate por la mía.